Entrevista a Naia Espinosa, cofundadora de Dryfing

Hoy entrevistamos a Naia Espinosa, cofundadora de Dryfing, la empresa alavesa que limpia, seca y desinfecta trajes de neopreno.

 

¿Cómo nació la idea de crear una máquina capaz de lavar, secar y desinfectar neoprenos de forma automatizada?

La idea nació de algo muy sencillo: después de surfear, no me gustaba tener que ponerme el traje de neopreno mojado en la siguiente sesión porque tardaba días en secarse. Luego, trabajando en escuelas de surf, vi que el problema era todavía mayor: los trajes se comparten entre muchos alumnos, sin una higiene adecuada y casi siempre mojados. Ahí vi que había un área de mejora en la gestión de los trajes de neopreno, en un sector que estaba creciendo. 

 

¿En qué momento pensaste: «Esto puede convertirse en un negocio real»?

El punto de inflexión fue ganar el programa Explorer para jóvenes emprendedores. Fue la primera señal externa de que la idea tenía sentido más allá de nuestra propia experiencia. A partir de ahí empezamos a hablar con empresas del sector, y al ver que la idea les encajaba perfectamente con sus propios problemas, confirmamos que no era solo una necesidad nuestra. Poco después, tres inversores alaveses decidieron apoyarnos económicamente para desarrollar el primer prototipo, y ahí supimos que había un negocio real detrás. 

 

Habéis desarrollado la primera máquina que lava, seca y desinfecta hasta 10 neoprenos a la vez. ¿Cuál fue el mayor reto tecnológico para hacerlo realidad?

El mayor reto fue encontrar el equilibrio entre lo que teníamos en la cabeza y queríamos construir, y lo que realmente se podía fabricar a un coste que tuviera sentido. Ese ajuste entre la idea ideal y la viabilidad real.

 

Juanjo Torres y Naia Espinosa, fundadores de Dryfing

 

¿Cuánto tiempo ha llevado pasar de la idea inicial al producto que hoy está en el mercado?

De la idea al producto que tenemos hoy en el mercado han pasado unos 4 años. Los inicios fueron lentos porque yo estaba estudiando y mi socio tenía otra empresa, así que lo fuimos avanzando en paralelo a otras cosas. Pero en cuanto tuvimos el producto encaminado, nos centramos en ello y todo ha acelerado bastante.

 

¿Qué os ha sorprendido más de la respuesta del mercado?

Lo que más nos ha sorprendido es que el mercado que en un principio pensábamos que sería el más natural para nosotros, el del surf, ha resultado ser mucho más complicado de lo que esperábamos. Es un sector con ciclos de decisión más lentos y donde no siempre existe la misma sensibilidad hacia la inversión en este tipo de soluciones, así que hemos tenido que ser pacientes y trabajarlo mucho más de lo previsto.

En cambio, se nos han abierto puertas en sectores que al principio no estaban en el radar y que han resultado tener muchísimo sentido. El buceo, por ejemplo, ha sido una sorpresa muy positiva: comparte exactamente los mismos problemas que el surf con el neopreno, pero con una cultura de mantenimiento y cuidado del material bastante más profesionalizada, lo que hace que entiendan el valor de la máquina casi de inmediato.

Y luego han ido apareciendo otros sectores que ni siquiera contemplábamos al principio, y que han llegado casi de forma orgánica: empresas y organismos que gestionan grandes volúmenes de material técnico y que se enfrentan a las mismas necesidades de lavado, secado y desinfección, aunque el textil en cuestión no sea neopreno. Es algo que hemos ido descubriendo sobre la marcha, hablando con gente del sector, y que nos ha hecho entender que el problema que resolvemos es mucho más transversal de lo que imaginábamos al principio.

 

 ¿Cómo ha sido desarrollar Dryfing desde Álava/Euskadi? ¿Qué apoyo habéis encontrado dentro del ecosistema emprendedor?

Ha sido una experiencia muy positiva. Desde el principio hemos contado con mucho apoyo del ecosistema local: el BIC Araba ha estado con nosotros en momentos clave, la Cámara de Comercio nos ha ayudado especialmente en todo lo relacionado con la internacionalización, y la Diputación también nos ha respaldado a lo largo del camino. En general nos han tratado genial y han estado ahí precisamente cuando más lo hemos necesitado, tanto con recursos de formación como con apoyo económico. Es algo que valoramos mucho, porque desarrollar un proyecto como este desde Álava/Euskadi no habría sido lo mismo sin ese acompañamiento.

 

Si tuvieras que definir Dryfing en tres palabras, ¿cuáles serían?

Innovación, internacionalización y pasión.


Habéis identificado oportunidades en sectores como los cuerpos de bomberos y la policía. ¿Cómo surge esta diversificación?

Surge de haber hablado directamente con ellos. Bomberos y policía también usan trajes de neopreno en muchas de sus operaciones, y al hablar con ellos nos contaron algo que no esperábamos: además del neopreno, tenían exactamente el mismo problema con sus equipos de protección individual. Nos hablaron de lo complicado que les resultaba gestionar el lavado, secado y desinfección de ese material, que es igual de técnico y delicado.

Ahí entendimos que el problema de fondo no era el neopreno en sí, sino la necesidad de gestionar correctamente cualquier textil técnico que esté en contacto constante con agua, sudor o agentes contaminantes. Vimos que tenía todo el sentido del mundo para nosotros: nuestros productos tenían la base para resolver un problema que ellos ya tenían identificado pero para el que no existía una solución específica en el mercado. Así que la diversificación no fue una estrategia calculada desde el principio, sino algo que fue apareciendo de forma natural a medida que hablábamos con más sectores.

Dryfing | Innovación en limpieza de neopreno

 

Ya habéis vendido vuestras primeras máquinas fuera de España y además a un reconocido surfista. ¿Qué ha supuesto este hito para la empresa?

Nuestras primeras ventas internacionales han llegado a sitios muy distintos entre sí: al surf park de Kelly Slater, a un dive resort en Indonesia y a un alojamiento en Portugal. Y precisamente eso es lo que más valor tiene para nosotros: no ha sido solo vender fuera de España, sino comprobar que la máquina funciona y tiene sentido en mercados y sectores completamente diferentes, desde el surf de alto nivel hasta el buceo o el alojamiento turístico. Nos ha confirmado que el problema que resolvemos es universal, y que Dryfing puede abrirse camino en cualquier lugar del mundo donde haya textiles técnicos que gestionar.

 

¿Qué habéis aprendido de este primer paso hacia la internacionalización?

Hemos aprendido que hay que rodearse de profesionales que saben más que tú. Cuando empiezas a vender fuera, entiendes que estás empezando a jugar en otra liga, con normativas, logística y formas de trabajar distintas en cada país, y ahí es fundamental contar con gente que domine esos terrenos mejor que nosotros. Por eso el equipo cada vez es más completo: hemos ido incorporando a personas y colaboradores que nos aportan ese conocimiento que nos faltaba, y eso ha sido clave para poder dar este paso con garantías.

 

¿Cuáles son los próximos mercados o países en vuestro radar?

Seguimos trabajando en introducirnos con fuerza en Estados Unidos, que es un mercado que nos interesa mucho. Chile también nos puede dar alguna sorpresa, así que lo estamos vigilando de cerca. Y ojalá lleguemos pronto a lo que consideramos casi el paraíso del surf y los deportes acuáticos: Australia. Sería un mercado espectacular para Dryfing por todo lo que representa para nuestro sector.


¿Cómo gestionáis la incertidumbre en el día a día como emprendedores?

Al final la incertidumbre es parte del día a día cuando emprendes, así que no intentamos eliminarla, sino aprender a convivir con ella. Nos apoyamos mucho en el equipo, nos repartimos las preocupaciones y confiamos en que, si nos rodeamos de las personas adecuadas, las decisiones difíciles se toman con más criterio y menos miedo.

 

¿Qué consejo darías a alguien que está pensando en lanzar su propia startup? 

Que no espere a tenerlo todo perfecto para empezar. Nosotros hemos ido aprendiendo sobre la marcha, y lo importante es rodearte de gente que sepa más que tú en cada área y no tener miedo a pedir ayuda.

 

Ronda de preguntas rápidas

¿Películas sobre emprendimiento que recomiendes? 

El lobo de Wall Street. Más allá de la parte ética y de la actitud del protagonista, me parece interesante por la energía, la ambición y la capacidad de comunicación y ventas que refleja. Creo que un emprendedor necesita mucha pasión y capacidad de transmitir una visión, aunque siempre desde unos valores y una forma de hacer las cosas diferentes

 

Marca/empresa que os inspira:

Dyson. Porque demuestra que incluso productos cotidianos pueden reinventarse mediante ingeniería e innovación.

 

¿Frase que más te motiva en tu trabajo?

Emprender es una carrera de fondo: hay que tener paciencia, perseverancia y celebrar cada paso que te acerca al objetivo.

 

¿Si pudieras tener una reunión con algún personaje de la historia con quién sería? 

Leonardo da Vinci. Porque fue capaz de unir creatividad, ciencia e innovación. Me gustaría entender cómo veía el mundo y cómo conseguía transformar ideas en inventos.

 

¿Si volvieras al pasado, emprenderías otra vez? 

Sí. Emprender me ha obligado a aprender de ventas, financiación, producto, personas e internacionalización. Ha sido una escuela que difícilmente habría encontrado en otro sitio.

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